Cada 3 de diciembre se conmemora el Día Mundial del No Uso de Plaguicidas, una efeméride instaurada por la red internacional Pesticide Action Network (PAN) en memoria de las víctimas de la tragedia de Desastre de Bhopal (1984), cuando una fuga masiva de gas tóxico utilizado en la producción de agroquímicos causó miles de muertes y cientos de miles de intoxicaciones. Este día busca generar conciencia global sobre los riesgos que implica el uso indiscriminado de plaguicidas: no solo para la salud humana, sino también para la biodiversidad, los ecosistemas, el suelo, el agua y, en general, para el equilibrio ambiental.
En el contexto colombiano, la conmemoración cobra especial relevancia. Si bien existen regulaciones nacionales para controlar algunos plaguicidas tóxicos —como los resultados de prohibiciones y restricciones sobre compuestos peligrosos— la realidad muestra que muchas zonas rurales continúan dependiendo de agroquímicos, a veces sin un control adecuado, lo que genera “zonas de sacrificio” en las cuales las comunidades trabajan y conviven con los riesgos de intoxicación, contaminación del agua y degradación del suelo.
Hoy, este día sirve como recordatorio y alerta para repensar los modelos agrícolas predominantes en Colombia — aquellos centrados en monocultivos o agroindustria intensiva — y para visibilizar alternativas más sostenibles como la agroecología, agricultura orgánica, manejo integrado de plagas, producción responsable, entre otros. También llama a reforzar la vigilancia, regulación e implementación de normativas nacionales e internacionales — como las dictadas por convenios globales sobre químicos peligrosos — que protejan tanto la salud de los trabajadores agrícolas como la salud de los ecosistemas.
Reflexionar sobre este día — en un país biodiverso, con agricultura diversa y con profundas desigualdades sociales — implica preguntarnos cuán viable es un modelo de desarrollo agrícola que no sacrifica la salud humana ni la naturaleza en aras de la productividad. Por eso, lanzo esta pregunta:
¿Debería Colombia avanzar decididamente hacia una agricultura libre (o con uso muy restringido) de plaguicidas, priorizando la agroecología, la salud pública y la conservación ambiental — incluso si eso implica repensar los modelos de producción actuales?
Consulte más acerca de este día en el siguiente enlace: Día Mundial del No Uso de Plaguicidas – 3 de diciembre


